El lugar más seguro es el sótano

¡Romero Forever! No se nos caen los anillos por unirnos a este grito. George A. Romero, como Lovecraft, es sencillamente el creador de un género de terror que está más vivo que nunca. Hoy celebramos su nacimiento, y lo eternamente agradecidos que le tenemos que estar los jugadores por su aporte.

No se puede subestimar su obra. Puede que en pleno 2020, ya tengamos  asumidísimo tanto su influencia como la figura de zombie, pero simplemente, en 1969, cuando se estrenó La noche de los muertos vivientes, aún no habíamos visto nada semejante. ¿Cuánta gente puede decir que ha creado un monstruo y un subgénero? Como Lovecraft, sabemos que aunque fuera solo por eso, su legado está más que garantizado.

Las influencias estaban ahí. Los muertos vivientes ya existían, como fruto del vudú (Yo anduve con un zombie) o de la ciencia (Plan 9 del Espacio Exterior), pero siempre al servicio de un amo malvado; el asedio a los últimos supervivientes, ya aparecía en novelas como Soy leyenda. Romero, de manera consciente o inconsciente, mezcla conceptos, crea una nueva criatura, una nueva amenaza, y además y quizá lo más difícil, un contexto propio en el que esta criatura encaja y encarna los miedos de la sociedad moderna.

Los zombis de Romero, es decir, el concepto del zombi moderno, nace en ese film, además de las características asociadas. Los medios de comunicación, a los que los personajes acuden, nos informan del carácter de plaga del ataque de los muertos. Familiares (hijos, hermanos), que vuelven para atacar a sus seres queridos. Una enfermedad que se extiende sin que exista cura. Y los seres humanos, los protagonistas, volviéndose los unos contra otros.

No está mal para tu primera película.

Zombi ya terminó de apuntalar todo aquello que sugería la primera película. La fisicidad y la truculencia del género (no se puede decir otra cosa si hablamos de antropófagos). Las hordas de zombis, representando a la masa anónima que encontramos en cualquier ciudad. Y el descubrimiento del centro comercial como refugio y último bastión de la civilización, y el helicóptero como único medio eficaz para escapar de este tipo de amenaza. Todo con un espectáculo de violencia, sangre y vísceras que impactó a realizadores de todo el mundo. La primera oleada de cine de zombis se debe al éxito de este film. Ellos apuntalaron esta idea del zombi como un implacable antropófago capaz de transmitir ese virus.

Cabe reivindicar El día de los muertos como otro “first”. La influencia de esos cinco primeros minutos, con esas ciudad desierta, arrasada, tras la plaga zombie, se proyecta sobre prácticamente todas las ficciones de zombies posteriores.

Como hemos indicado al principio, hemos crecido acostumbrados a su influencia. Pero si hacemos un pequeño esfuerzo en situarnos en cada época, solo podemos intuir el tremendo impacto de cada uno de esos estrenos, y seguir reconociendo su importancia e influencias: cuando han hecho hasta 5 remakes de tus películas, es que algo has hecho bien. Incluso en obras menores como Land of the Dead o El diario de los muertos hay ideas interesantes que cualquier fan del género puede apreciar, convertido ya el maestro en discípulo (que diría Obi Wan) de jóvenes con ideas más agresivas revolucionarias.

Aún así  hay vida después de los zombis. The Crazies es de especial interés para los fans del género al afrontar otra plaga con diferentes efectos. Creepshow es un film de culto absoluto, de ritmo vertiginoso y plagado de humor negro y hallazgos visuales. Atracción Diabólica no falla a la hora de sorprender y transmitir tensión con su originalísimo planteamiento.

Cuando Robert Kirkman arrancó con su cómic Los muertos vivientes (ejem), siempre dejó claro que Romero era para él el Alfa y el Omega de los creadores zombis y que, simplemente, se preguntaba qué pasaría después de que los protagonistas de Zombi se fueran en el helicóptero. Las nuevas generaciones de fans siguen bebiendo de su legado. Que se lo digan a los jugadores de Zombicide, de El Fin del Mundo, de Dead of Winter o de las decenas de juegos que aún abrazan los tropos instaurados por Romero hace décadas.